De mi biblioteca de básicos: “Saber Comer” y “Mi Dieta Cojea”

Uno de los proyectos que tenía para este blog cuando lo empecé era comentar los libros que voy leyendo (los que merezcan la pena ser comentados), porque suelo leer bastante, en un 98% no ficción y la verdad muchas veces me quedo un poco con ganas de compartir lo leído y/o aprendido y también recibir un poco de feedback ¿No os parece que cuando leéis algo, por mucha concentración que pongáis, siempre hay algo que se os escapa? ¿O que simplemente hay otros puntos de vista que ni remotamente se os hubieran ocurrido? ¿O que necesitáis poner algo por escrito para aclarar ideas?

Y ¡qué mejor semana que ésta para empezar a hablar de libros!

Comenzaré con 2 libros que me parecen básicos y muy sensatos a la hora de poner un poco de cordura en el asunto de la alimentación/nutrición. Ya he comentado alguna vez que este tema me apasiona y me leo todo lo que cae en mis manos que esté mínimamente relacionado (bueno todo, todo… tampoco, no voy a mentir, siempre hago algo de selección 😉 ), así que me temo que la temática gastronómico-nutritiva-saludable será recurrente, aunque no exclusiva desde luego.

El primero de ellos es “SABER COMER” (Food Rules) de Michael Pollan

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Me parece un libro de esos de fondo de armario. En su sencillez esconde toda la profundidad de lo que deberíamos tener interiorizado acerca de la alimentación, independientemente del estilo de dieta que sigamos (omnívoros, vegetarianos, veganos, paleo, sin etiquetar, etc…). Está estructurado en 64 reglas básicas que, según vas leyendo, a priori te da la sensación de decir “pues vaya, esto ya lo sabía”. Pero ahí está la cuestión, que muchas veces necesitamos ver escritas o que nos recuerden las cosas para realmente quedarnos con ellas. A mí por lo menos me pasa, que empiezo a creerme algo de verdad cuando lo oigo o leo en distintos sitios, cuando me llega por distintas vías… o cuando yo lo experimento directamente, claro. No es que sea una “incrédula”, más bien al contrario, siempre he tendido a creermelo todo si me lo argumentaban bien, por eso últimamente trato de desarrollar un poco la vena crítica.

La regla básica de Mr. Pollan, a partir de la cual se desarrolla el libro es ésta:

“Eat food, mostly plants, not too much”

es decir

 “Come comida (real), mayormente plantas, no demasiado”

Respondiendo a las preguntas:

“¿qué debería comer? ¿qué tipo de comida debería comer? ¿cómo debería comer?”

Tan simple y taaaaan difícil de cumplir ¿no os parece? Al menos para la mayoría de los que vivimos en esta sociedad occidental.

Y éste es uno de los puntos por los que me ha gustado también el recién publicado libro de Aitor Sánchez “MI DIETA COJEA”, al que ya llevaba tiempo siguiendo en su (muy recomendable) blog

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Aitor desmonta falsos mitos que han sido alimentados (valga la redundancia) por la publicidad, la industria alimentaria y la autoridad competente. Y nos muestra que aunque puede ser muy difícil seguir una alimentación auténticamente saludable si sólo confiamos a ciegas en eso que nos dicen “ellos”, en realidad las pautas para hacerlo bien son sumamente sencillas: comer comida “que no lleve etiquetas” (o sea la que se compra en el mercado) con abundancia de verduras y frutas, proteínas de calidad (legumbres, huevos, pescado, algún lácteo preferiblemente fermentado y carne sin procesar -estos 2 últimos con limitación-) y grasas saludables complementado con tubérculos y cereales integrales. Siempre teniendo en cuenta que la base deberían ser indiscutiblemente los vegetales y sobre eso construir el resto del “plato”.

O sea, que coincide básicamente con las reglas de Pollan.

¿Y qué es lo que nos hace tan difícil seguirlas? Pues en gran parte, que el entorno no ayuda y que quienes deberían tomar cartas en el asunto para facilitar y promover ese tipo de alimentación saludable, no sólo no lo hacen sino que incluso lo dificultan.

Que hay que comer de todo con moderación, que hay que hacer 5 comidas al día, que es imprescindible tomar leche o que hay que comer como dice la pirámide nutricional… son algunos de esos mitos que, con su estilo ameno y entretenido respaldado con rigor científico, Aitor va analizando y dando la vuelta para demostrar que oh oh… no son tan ciertos!

En definitiva lo que ambos proponen son normas muy básicas y muy simples, pero también es verdad que nos cuesta bastante llevarlas a la práctica.

Sin embargo masticando, rumiando, llevando siempre en mente estos conceptos, será más fácil hacer elecciones acertadas cada día, cuando vayamos a la compra o cuando tengamos que elegir menú en un restaurante.

A mí algo que me ayuda bastante teniendo esto presente, es lo de elegir alimentos que no lleven etiqueta (es decir más comida de mercado que de supermercado), si la llevan que contengan 5 ingredientes o menos, que éstos sean pronunciables y que yo misma podría añadir en una receta casera sabiendo qué son. Ah!! ¡y que ninguno de ellos sea azúcar!

En mi opinión, ambos proponen cosas “con los pies en la tierra”, no tienen despedicio, son libros amenos y prácticos, que se leen con facilidad y que por tanto, no cuesta nada releer de vez en cuando o usarlos como referencia ante la duda. Si tomáis la decisión de cuidar vuestra alimentación y empezar por la teoría (antes de lanzaros a la cocina a aprender nuevas recetas, que también), me parecen dos excelentes lecturas.

¿Habéis leído alguno de ellos?

¿Qué os ha parecido?

¿Qué habéis aprendido de nuevo?

¿Con qué os habéis quedado que podáis aplicar a diario?

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