Mindful Eating: tips para comer conscientemente

 

imageA veces comemos porque toca y otras porque nuestras tripas rugen como un león, a veces comemos sin ganas y otras comemos por placer, a veces comemos casi tapándonos la nariz porque algo no-nos-gusta-pero-nos-han-dicho-que-es-“bueno”  y otras comemos porque, ante la simple visión del mostrador de la sección de pastelería hemos empezado a salivar como un boxer. A veces comemos porque tenemos hambre y otras para tapar de forma “sencilla” y rápida nuestras emociones, o porque estamos cansados y pensamos que comer cualquier cosa nos va a dar ese empujón para seguir tirando. A veces comemos sentados a una mesa exquisitamente preparada y otras distraídamente mientras vamos por la calle o ante la pantalla del ordenador en el trabajo. Comemos de muy diversos modos y por motivos muy distintos, pero ¿alguna vez nos paramos a pensar PARA QUÉ comemos? Pues bien, desde el punto de vista biológico comemos básicamente  para alimentarnos, ingerimos alimentos para aprovechar sus nutrientes y obtener las moléculas que van a permitir a nuestro cuerpo mantener su estructura y funcionar adecuadamente. “Bah! Eso ya lo sabía”… ¡pues claro que sí! Lo sabemos todos. Perfectamente. Pero ¿Cuántas veces nos paramos a pensarlo?… ¿Alguna vez nos paramos a pensarlo?

Posiblemente hacerlo nos ayudaría muchas veces a hacer mejores elecciones.

El objetivo principal de la alimentación es obtener “material de construcción” y ENERGIA. ¡Pero energía de la buena! Y ya véis que no digo “calorías” sino energía. Esa que necesitamos para afrontar nuestras obligaciones diarias, para que nuestro sistema inmunológico se mantenga activo y desempeñe adecuadamente su función, para mantenernos en forma aprovechando a tope con nuestro deporte favorito y, en definitiva, para poder disfrutar de la vida y de todas esas cosas que nos apetece hacer.

Así que ¿por qué no poner un poco más de atención en ese material que vamos a utilizar? Al fin y al cabo es lo que vamos a ser. ¿No utilizaríamos para construir nuestra casa los mejores ladrillos y le pondríamos el mejor combustible a nuestro coche? Pues de eso se trata. Y puede ser tan sencillo como:

Primero: ELEGIR alimentos que nos van a aportar nutrientes (macro o micronutrientes) y no sólo calorías vacías.

  • Dar siempre preferencia a frutas y verduras, seguido de semillas, frutos secos, legumbres y cereales integrales
  • Dar preferencia a los alimentos completos o mínimamente procesados
  • Cuando sea posible, dar preferencia a los ecológicos (tanto los de procedencia vegetal como animal)
  • Utilizar técnicas de cocción o preparación que mantengan sus buenas cualidades
  • Poner la comida siempre en platos, cuencos, ensaladeras… y presentarla de forma bonita y visualmente atractiva

Segundo: RELAJARNOS y AGRADECER

  • Sentarnos siempre a la mesa a comer o en otro sitio destinado a ello, y si no es posible al menos buscar un banco en un parque o placita agradable
  • Agradecer que disponemos de esa comida y agradecerle a ella lo que va a hacer por nosotros. Aunque pueda parecer algo muy “espiritual”, en realidad nos sirve para relajarnos antes de empezar

Tercero: DISFRUTAR

  • Vamos a comer una comida nutritiva, deliciosa y bien preparada… pues ¡a disfrutar de ella!
  • Comer sin prisa, masticando bien cada bocado, no engullir
  • Tratar de encontrar los matices de sabores y texturas (dulce, salado, crujiente…)

La digestión empieza con la masticación, así que si que queremos tener una buena digestión y que los nutrientes se puedan aprovechar al máximo, debemos poner buena atención en ello, y tratar de masticar al menos entre 20-30 veces cada bocado. No sólo disfutaremos más de la comida sino incluso después, porque tendremos una mejor digestión y por tanto más energía y vitalidad. Además daremos tiempo a que la sensación de saciedad llegue al cerebro y comeremos menos, ajustándonos a lo que el cuerpo realmente necesita.

Os invito a poner en práctica al menos alguno de estos puntos, no importa si estáis en casa o por ahí disfrutando de las vacaciones, en mayor o menor medida casi todos se pueden hacer siempre. Y si no probad, ya me contáreis…

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Me ha gustado mucho tu entrada. Como dices, muchas veces comemos más “por placer” que porque toca, seguramente porque nos han enseñado a ver la comida como una recompensa. Y otras veces se comen cosas porque nos venden que son buenas con la salud (aun alucino con que permitan vender el danacol como una especie de medicamento que reduce el colesterol).
    A veces olvidamos lo de comer conscientemente de que ello debe aportarnos la energia y nutrientes necesarios, y eso es independiente de la marca o la publicidad de la marca.

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    1. Gracias! Me alegro de que te haya gustado.
      No sólo es importante lo que comemos, también “cómo” lo comemos 😉

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